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Beneficios de la plastilina para niños

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Beneficios de la plastilina para niños

Beneficios plastilina

Corría el año 1880 cuando un farmacéutico alemán llamado Franz Kolb creó un material que le regalaría horas de disfrute a los niños de todo el mundo: la plastilina. Todo comenzó porque algunos de sus amigos escultores se quejaron de que era muy difícil moldear la arcilla en verano puesto que se secaba enseguida. Así inventó la plastilina, un material más maleable con el que a la mayoría de los niños les encanta jugar.

Seis buenas razones para que los niños jueguen con plastilina

1. Estimula la creatividad

El psicopedagogo italiano Francesco Tonucci dijo que “un juguete bueno es aquel que, sin ser nada concreto, puede ser todo”. Al tratarse de un juego libre, la plastilina es uno de esos “juguetes buenos” que fomentan la creatividad infantil. Si dejas que tus hijos moldeen las figuras que desean, echarán a volar su imaginación y fantasía. De hecho, jugar con la plastilina también les acerca al arte, permitiéndole combinar diferentes formas y colores en tres dimensiones, algo que no pueden hacer mediante el dibujo.

2. Potencia la concentración

El acto de separar, amasar, ablandar y unir las diferentes piezas de plastilina para formar las figuras facilita la concentración. Los niños deben prestar atención a detalles como los tamaños y las proporciones, por lo que es un juego particularmente recomendable para quienes padecen hiperactividad. De hecho, un estudio realizado en la Universidad de Guilán analizó a 30 niños con déficit de atención e hiperactividad, quienes se sometieron a 11 sesiones de 60 minutos de juego con plastilina durante cinco semanas. Al cabo de ese tiempo, su concentración había mejorado y se redujeron los niveles de agresividad, tanto física como verbal y relacional.

beneficios modelar plastilina

3. Desarrolla la motricidad fina

La motricidad fina demanda una compleja coordinación de diferentes grupos musculares de las manos y los dedos. Jugar con la plastilina es una manera divertida para que los niños vayan aprendiendo a sincronizar movimientos más finos y complejos, que posteriormente le facilitarán el proceso de aprender a escribir. De hecho, además de la plastilina, puedes facilitarle otras pequeñas herramientas para que perfeccione sus figuras y tenga que realizar movimientos más precisos.

4. Facilita la expresión emocional

Todas las formas de arte, desde la pintura hasta el modelado, facilitan la expresión emocional. Por eso, jugar con plastilina se puede considerar una herramienta primaria de comunicación y expresión. Los niños no solo encuentran placer modelando con sus manos sino que a través de las figuras que crean también reflejan su mundo interior. Si se sienten frustrados, enojados, tristes o contentos, lo expresarán mediante esas pequeñas “obras de arte”, las cuales se pueden convertir en auténticas “válvulas de escape” para aliviar las tensiones y el estrés del día a día. De hecho, jugar con plastilina es extremadamente relajante, además de fomentar un estado emocional positivo.

5. Aprende a diferenciar colores y formas

Cuando los niños aún son pequeños, deben aprender a diferenciar los colores y las formas. Animarles a jugar con la plastilina es una excelente manera para ayudarles a descubrir las diferencias entre los colores y las tonalidades, así como para que se apropien de los conceptos de forma y volumen. Cuando los niños trasladan las figuras que ven en su día a día a la plastilina, podrán formarse una idea más exacta de las proporciones, el volumen y las formas.

6. Fomenta el desarrollo de la personalidad

Si dejas que tu hijo juegue libremente con la plastilina, estarás fomentando el desarrollo de su personalidad. La plastilina le permite expresar sus gustos y reafirmar su identidad, a través de la elección de las figuras y los colores, así como de las composiciones que hace.

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Las cosas por su nombre

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No es ‘cosita’, ni es ‘guau’, ni ‘chicha’, ni ‘caca’…

La importancia de llamar a las cosas por su nombre

La importancia de llamar a las cosas por su nombre

Los padres desde que los niños nacen suelen poner nombres extraños a las cosas solo por evitar llamarlo por su nombre o simplemente por costumbre. Esto, aunque parezca inofensivo en primera instancia puede generar mucha frustración en los niños a medida que crecen, se desarrollan y mejoran su lenguaje.

Las cosas por su nombre

No es caca, es suciedad. No es guau, es perro. No es miau, es gato. No es chicha, es carne. No es cosita, es pene. No es chichi, es vulva. Son algunos de los ejemplos que los padres utilizan cuando hablan con los niños, pero la lista podría ser interminable. Esto solo complica el desarrollo del lenguaje del niño, porque crecen y después tendrás que enseñarles correctamente cómo se dicen las cosas, ¿o se pasará el resto de su vida llamando ‘guau’ a los perros?

Cuando un padre se acerca corriendo a su hijo a quitarle lo que tiene en las manos porque es suciedad del suelo, dirá, ‘deja eso, es caca’. Pero el niño se mirará la mano y verá que en sus manos no hay caca real, ni de perro ni humana, simplemente es otra cosa y no entiende por qué su padre o madre dicen que lo que tiene en las manos es caca. Yo tampoco lo entiendo. Si tu hijo tiene suciedad le dices que lo deje porque eso no se toca, o si coge basura, le dices que eso es basura y que lo suelte inmediatamente porque eso no se toca. Pero, ¿caca? A no ser que haya cogido una caca de perro del suelo, que eso ya entonces… Sí será caca, o heces, como prefieras llamarlo.

Si no quieres confundir, llama a las cosas por su nombre

Sin confusiones habrá mejor lengua

Los niños necesitan que desde siempre se les llame a sus cosas por su nombre. A las niñas su vulva es vulva y a los niños el pene es pene. Y no os tenéis que ruborizar por decirlo porque ese es su nombre y hay que normalizar el nombre de las cosas. Los niños deben entender que cada cosa tiene un nombre, sin dramas ni nombres extraños.

Si toca algo del suelo le dices que lo deje que eso está sucio, pero no le digas que es caca. ¿Entonces cuando aprenda a hacer caca cómo diferenciará que lo que él hace es caca? ¿Y por qué no tiene la misma forma que las cosas que le dices que hay en el suelo? No, no tiene sentido.

Por todo esto, a partir de ahora no uses diminutivos, ni palabras raras, ni inventadas para llamar a las cosas. No confundas a tus hijos ni les hagas creer que las cosas tienen otro nombre, porque no es así. Permite que desde siempre aprendan a llamar por su nombre a las cosas, porque para algo están.

Recuerda un frase que dijo Confucio: ‘El comienzo de la sabiduría es llamar a las cosas por su nombre’.

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Los niños que juegan con sus padres son más felices e imaginativos

Los niños que juegan con sus padres son más felices e imaginativos

El juego entre padres e hijos hace a los niños más felices, imaginativos y tolerantes. Los niños que juegan con sus padres tienen también más éxito en la escuela, según los expertos.

Los niños que juegan con sus padres son más felices e imaginativos

A pesar de que el juego es imprescindible para el desarrollo de los niños, el 90 por ciento de los padres y el 81% de las madres españolas dedican poco tiempo a jugar con sus hijos, según un reciente estudio.

“Jugar es sencillo y sólo exige 5, 10 o 15 minutos al día para conseguir los beneficios que aportan el juego y los juguetes en los niños”, explica la pedagoga Imma Marín, miembro del Observatorio del Juego Infantil que promueve la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ).

 

Los 10 principios fundamentales del juego familiar

1. Jugar con los hijos no significa perder el tiempo.

El juego familiar constituye un escenario de comprensión y comunicación ideal que potencia el aprendizaje espontáneo en los niños.

 

2. Fomenta la autoestima y las relaciones interfamiliares.

El juego familiar representa un contexto único para la interacción entre padres e hijos, que promueve el aprendizaje y la autoestima tanto en los padres como en los hijos.

3. Jugar con los padres infunde seguridad al niño.

La vivencia de apegos afectivos positivos y seguros con los padres que potencia el juego familiar facilita el intercambio de experiencias y aporta tranquilidad y confianza a los niños.

 

4. Promueve las habilidades socioemocionales.

La familia es el contexto de desarrollo y realización personal idóneo para que el niño desarrolle una imagen de sí mismo y del mundo que le envuelve. Las interacciones que se dan en el juego familiar potencian las relaciones sociales (afecto, comprensión y adquisición de reglas sociales y lingüísticas) y crean oportunidades para explorar, aprender y refinar habilidades sociales.

 

5. Permite más autocontrol emocional.

El juego compartido pone en práctica las emociones de los niños. A través de estos intercambios los niños aprenden a influir en los otros, a regular sus emociones, a tener más control emocional y a reconocer las señales afectivas y emociones ajenas.

 

6. Fomenta la creatividad infantil y el éxito escolar

El juego familiar estimula la imaginación de los niños ya que el ambiente que establecen las interacciones padres-hijos favorecen la experiencia vital del niño y permiten relacionarse creativamente en su relación con el mundo real lo que, posteriormente, le permitirá acceder a la vida cultural. Además, los niños con más imaginación son menos agresivos, más tolerantes y tienen mayor éxito en las tareas escolares.

 

7. Promueve la popularidad y la competencia social.

Los niños que muestran afectos positivos en las interacciones con sus padres son valorados como más populares frente a los que muestran emociones negativas.

 

8. Favorece la atención del niño.

El juego interactivo padres-hijos promueve la capacidad de concentración y atención entre los pequeños.

 

9. Potencia la actividad infantil

Compartir tiempo de juego con los hijos permite pasar de la pasividad a la actividad. El juego familiar convierte las experiencias sociales pasivas en situaciones activas y placenteras y elimina los sentimientos negativos asociados.

 

10. Promueve la felicidad.

Los padres que más se implican en el juego de sus hijos tienen muchas más probabilidades de criar un hijo feliz.

Fuente : https://www.serpadres.es/familia/tiempo-libre/articulo/los-ninos-que-juegan-con-sus-padres-son-mas-felices-e-imaginativos

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Enseña a tu hijo a ser responsable

Enseña a tu hijo a ser responsable

 Fuente. Etapa Infantil

Descubre cómo enseñar a tus hijos a ser más responsables

Enseña hijo ser responsable

Un aspecto muy importante en la educación infantil consiste en enseñarle al niño a que asuma responsabilidades a medida que crece. Esto no solo le ayudará a seguir las normas y a que sea más disciplinado sino también a que gane en autonomía e independencia. De hecho, se ha demostrado que los niños que se hacen responsables de sus actos desde pequeños se convierten en personas más seguras y toman mejores decisiones en la vida que quienes aprendieron a ser responsables a una edad más avanzada.

5 estrategias para fomentar la responsabilidad infantil

1. Permítele que tome algunas decisiones

Dejar que el niño tome decisiones en algunos ámbitos es una idea excelente para fomentar su sentido de responsabilidad y estimular su autonomía. De hecho, se ha demostrado que los niños que toman pequeñas decisiones por sí solos desarrollan una mayor seguridad, tienen una mejor autoestima y son más independientes. Para fomentar su capacidad de decisión puedes permitirle que escoja la ropa que usa a diario, los libros que quiere leer, las películas que quiere ver o las actividades extraescolares en las que prefiere inscribirse. Además, hazle notar las consecuencias de sus decisiones, sean acertadas o erróneas.

2. Deja a su cargo una planta o una mascota

Al permitir que tu hijo se haga cargo de una planta o una mascota estarás estimulando su desarrollo emocional y fomentando su respeto por la naturaleza, a la vez que le enseñas a instaurar una rutina diaria y potencias el sentido de la responsabilidad. Lo ideal es que al inicio dejes bajo su cargo plantas que no requieran muchos cuidados o mascotas que necesiten poca atención, como una tortuga o un pez, al menos hasta que el pequeño vaya ganando experiencia. Puedes supervisar sus tareas para asegurarte de que riega la planta con frecuencia y que le da de comer al animal a diario, aunque debes dejarle claro que la responsabilidad es suya y que sus actos pueden tener repercusiones para ese ser vivo.

Enseñar niños ser responsables

3. Pídele que se responsabilice por su habitación

Una estrategia muy eficaz para estimular la responsabilidad infantil consiste en dejar a cargo del niño su propia habitación. La regla es muy sencilla: no debes recoger, organizar ni limpiar su cuarto, esa es su responsabilidad. Por tanto, si su habitación está desorganizada, simplemente debes mantenerte al margen y dejar que el niño decida cuándo va a recogerla o a limpiarla. De esta manera también gana en autonomía y aprende a organizar su espacio personal y crear una rutina cotidiana.

4. Asígnale tareas en el hogar

A la mayoría de los niños les entusiasma mucho ayudar a sus padres en el hogar ya que de esta forma se sienten importantes. Sin embargo, muchas veces pasamos por alto el hecho de que asignarles tareas a un niño no solo es una manera de aliviar nuestra carga en el hogar, sino también una estrategia para estimular su independencia y responsabilidad. El simple hecho de recoger el salón, hacer la cama, preparar los libros para el colegio, recoger la mesa o regar las plantas del jardín contribuye a que el pequeño aprenda a organizar su tiempo e instaurar una rutina, a la vez que le hace responsable de sus propios actos.

5. No hagas las tareas que son su responsabilidad

Con la intención de ayudar al niño, a veces los padres asumimos las tareas en su lugar, hacemos la cama si no le dio tiempo por la mañana, recogemos su habitación e incluso le hacemos los deberes escolares para que no incumpla con sus obligaciones. Sin embargo, este tipo de comportamiento lejos de ayudar al pequeño, le afecta muchísimo. Un niño al que sus padres le sobreprotegen demasiado y no le permiten equivocarse y aprender de sus errores terminará convirtiéndose en una persona incapaz de responsabilizarse por sus actos.

Fuente:

ETAPA INFANTIL,

Jennifer Delgado
 en Educación.

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Los niños tienen que poder elegir a quién besar y a quién no

Los niños tienen que poder elegir a quién besar y a quién no

Los niños tienen que poder elegir a quién besar y a quién no

Estamos en verano, aunque ya no queda mucho, y estos días de vacaciones niños y adultos coincidimos con otros niños y otros adultos. A muchos de ellos les conocemos, pero nuestros hijos no, por eso de que hace tiempo que no viajas al pueblo y la última vez tu hijo no había nacido. Entonces puede pasar que al ver a la tía, a la abuela, al primo o al amigo, tú les des dos besos, como se hace aquí para saludar a alguien que hace tiempo que no ves o que acabas de conocer y caigas en la tentación de instar a tu hijo o hija a dar un beso también a esa persona que no conocen.

Pero, ¿qué son los besos? Dice la RAE que besar es la acción de “Tocar u oprimir con un movimiento de labios, a impulso del amor o del deseo o en señal de amistad o reverencia”, que es una definición que debe estar muy cerca de lo que sienten los niños que son los besos: una muestra de cariño. Por eso los niños tienen que poder elegir a quién besar y a quién no.

Señal de cariño o amistad

Yo, como todo padre y madre, les doy muchos besos a mis hijos, pero se los doy yo. No les pido nunca que me den un beso y quizás por eso me dan pocos, pero sé que el día que me abrazan y me dan un beso, me lo dan porque lo sienten, porque quieren, porque sienten cariño o están agradecidos por algo.

Sin embargo, a estos besos de cariño y amistad se les suman los del “por quedar bien”, esos que damos por compromiso en un acto que personalmente no acabo de entender, porque en realidad ni siquiera das dos besos, chocas las mejillas mientras haces el ruido de besar con la boca. Y si alguien lo hace bien y te planta los dos besos, uno en cada mejilla, entonces sientes que se ha extralimitado (si la acabas de conocer) o sientes hasta un poco de repulsa, según quién sea. Si es tu preciada abuela, por decir algo, que te dé los que quiera y como quiera.

Pero volviendo a los niños, creo que cuando un padre o una madre le dice a su hija “venga, Laura, dale un beso a la tía Loli” está cometiendo un error. Primero porque Laura tiene que ser libre de besar a quien quiera y segundo porque le estás pidiendo a tu hija que demuestre un cariño que en realidad no siente, sólo para quedar bien.

Los besos no se piden, se regalan

Hablé de ello hace ya cinco años. Los besos no se piden, se regalan. Deben sentirse, deben ir cargados de la emoción y por eso los adultos se los damos sólo a quien queremos y cuando queremos.

Ahora me diréis eso de que “ya, pero cuando conoces a alguien le das dos besos”, y os diré “exacto, dos besos”. Dos besos que no llevan carga emocional, dos besos que le damos a las mujeres, pero no a los hombres, a los que les damos la mano. Y yo no le doy la mano a un tío como diciéndole que siento cariño por él, sino como gesto de contacto permitido socialmente que en cierto modo nos transforma de desconocidos a conocidos.

Pero a un niño no se le piden dos besos. Nadie le dice a un niño de tres años que dé dos besos al tío Juan, o dos besos a la Paqui, la carnicera del pueblo de toda la vida. Al niño se le pide que le dé un beso. Un único beso, ese que nosotros solo damos por cariño o amor. ¿O acaso cuando acabáis de conocer a alguien dais un solo beso? Porque dos no quieren decir mucho, pero uno sí, un beso es un “¡MUA! Toma beso que quería darte”.

Así que en realidad les estamos pidiendo a los niños un gesto de cariño que no sienten. A ellos no les supone probablemente ningún problema, pero no tiene demasiado sentido igualar nuestros besos, o sus besos hacia nosotros, cargados de sentimiento y significado, con besos vacíos que les hacemos dar para que la otra persona piense o sienta que le tienen un afecto que no existe.

¿Quieres que mis hijos te den besos? Tendrás que ganártelos y te los darán, solo si ellos quieren.

Foto | Thinkstock En Bebés y más | Besos en la boca a los hijos, ¿si o no?Besos para inmunizar a la futura mamáLos besuqueos a los bebés ajenos

FUENTE DEL ARTICULO: Bebés y más

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REGLAS DEL PARCHÍS (COMETE 1 Y CUENTA 20)

Cuando nos juntamos a pasar el día con la familia solemos jugar una partida al parchís, pero nunca nos aclaramos con las reglas del juego, un día decimos una cosa y otro día otra. Y es que esto siempre me pasa, según con quién juegue tienen diferentes reglas, asi que me he decidido a buscar las reglas originales y a compararlas con las mías (con las reglas que he jugado toda la vida), allá van:

Reglas originales del parchís

– Al comenzar el juego todas las fichas están en la casa de su color.
– Las fichas se mueven en sentido contrario a las agujas del reloj.
– Se debe mover siempre ficha, solo podrá pasar turno cuando la casilla en la que debe quedarse ya esté ocupada por dos fichas.
– El jugador deberá sacar un 5 para poder sacar ficha de su casa, con el primer 5 se podrán sacar 2 fichas a la par.
– Cuando se saque un 5 y no pueda sacar ficha de su casa porque tenga ya dos fichas (propias) en la salida, deberá mover 5 casillas con otra ficha.
– Si al tener que sacar ficha hubieran ya 2 (que no sean nuestras), podremos sacar una ficha y nos comeremos a la última en haberse colocado en nuestra salida, o la de color distinto al nuestro (si hubiera una nuestra).
– Si al sacar un 6 no tenemos ninguna ficha en nuestra casa, contaremos 12 en lugar de 6.
– Al sacar un 6 podremos repetir turno, si saca otro 6 volverá a repetir turno, pero si saca otro 6 (la tercera vez) la última ficha que movió volverá a su casa. Sólo se salvará si estuviera ya en las casillas coloradas de antes de la meta.
– Al colocar dos fichas del mismo jugador en una casilla marcada con un circulo se producirá una barrera, ésta no podra ser sobrepasada por ninguna ficha.
– Cuando el jugador que tenga una barrera creada saque un 6 deberá abrir obligatoriamente la barrera.
– Si una ficha cae en una casilla blanca y numerada ocupada por una ficha de otro color se la comerá. La ficha comida irá a su casa original (de su mismo color). El jugador que coma contará 20 casillas.
– En las salidas y en los seguros, no es posible comer y pueden estar dos fichas de colores diferentes
– Una ficha entra a la meta con un número exacto de casillas, si el número no es exacto no se puede mover.
– Cuando una ficha entre a meta, podrá contar 10 con otra ficha.
– El jugador que coloque sus 4 fichas en meta, ganará el juego.

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COMO ENSEÑAR RESPONSABILIDAD A LOS NIÑOS


Cómo enseñar responsabilidad a niños de 3 a 8 años

Enseñar responsabilidad a niños de 3 a 8 años

A los niños no se les puede pedir que hagan cosas que estén fuera de su alcance evolutivo, dependiendo de la edad que tengan se les deberá exigir una serie de cosas u otras para poder enseñar responsabilidad. Pero ojo, cuando decimos ‘exigir’ no nos referimos a que los pequeños deban obedecer de forma ciega a todo lo que los adultos les piden. Ni mucho menos. La responsabilidad debe nacer del corazón de los niños y por eso, es algo que se debe comenzar a trabajar desde que son bien pequeños.

Los niños a esta edad son muy competentes en el manejo de diversas responsabilidades. Poco a poco están desarrollando un sentido íntegro para realizar las tareas domésticas y en comunidad. Es importante recordar que los niños no suelen tener mucha motivación interna para ser responsables por lo que es probable que necesiten recordatorios ocasionales para empezar a tener el hábito. En esta etapa de 3 a 8 años es importante no sobrecargar a los niños con mucha cantidad de tareas, es mejor realizar un menor número de tareas y así asegurarte que las realiza y que siente satisfacción por el trabajo bien hecho.

Cómo enseñar responsabilidad a niños de 3 a 8 años

Además de ser el mejor ejemplo para tus hijos y que tengas en cuenta actividades y tareas adecuadas para su edad, también es necesario que pienses en otros aspectos cada día para potenciar su responsabilidad y que además, salga de dentro de sus corazones poco a poco.

Enseñar que primero es lo primero

Si tu hijo/a quiere jugar antes de hacer las tareas escolares o las tareas asignadas domésticas, entonces es necesario que refuerces esta regla básica. Deberás recordarle que antes de jugar o de hacer alguna actividad de ocio se deben acabar los deberes, acabar de comer o acabar de hacer alguna tarea doméstica. Para decirle esto a tu hijo/a deberás ser amable y decirle que aunque es normal que primero quiera pasarlo bien, lo primero es lo primero y después, llegará esa recompensa que tanto espera.

Hacer que las tareas sean un juego

Los niños disfrutan más jugando y cuando sienten que lo que deben hacer es una obligación se desmotivan demasiado rápido. A todos nos gustan más las tareas cuando son divertidas,por eso haz que las tareas sean más divertidas. Si por ejemplo debe limpiar su dormitorio puedes hacer una competición para ver quién acaba antes, poner música para hacerlo bailando, etc.

Enseñar responsabilidad niños

Sin regaños mucho mejor

Es difícil mantener la calma cuando tu hijo falla varias veces en lo que esperas que haga bien. Pero regañarle demasiado o castigarle rara vez funciona -al menos a largo plazo- y además, no le van a enseñar autodisciplina. En lugar de esto, es mejor ponerle un toque de humor a las cosas.

En lugar de regañar a tu hijo porque algo no le ha salido bien ayúdale a mejorarlo con una sonrisa. O si por ejemplo, si a tu hijo/a se le ha caído un cuenco de cereales sin querer al suelo, ¿de qué sirve que te enfades? Enséñale a limpiarlo, a buscar las posibles soluciones y también a que sea capaz de aceptar sus responsabilidades.

Cambia las señales

Uno de los aspectos más frustrantes de la paternidad es tener que repetir lo mismo una y otra vez. Es necesario cambiar esta forma de actuar y decirle a los hijos lo que deben hacer. Por ejemplo, si estás cansado/a de decirle que cuelgue la chaqueta en la percha y hace caso omiso, cuando llegue de la calle dile que salga de nuevo a fuera y que cuando entre, cuelgue la chaqueta en la percha. Cuando lo haga elógiale y repite esta acción hasta que tenga el hábito adquirido. No es tan importante decir las cosas mil veces como enseñarles el hábito.

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COCINAR… ES PARA TODA LA FAMILIA!!!

Pestiños andaluces. Receta de Semana Santa, Carnaval o Navidad

Postres típicos de Andalucía para toda la familia

Los pestiños son un un dulce típico de Andalucía, que se toma tanto en Navidad como en Carnaval o Semana Santa. En cualquier época estará rica esta receta de pestiños, típicos de la región española de Andalucía y que encantarán a los niños.

La receta tradicional se elabora con una masa que incorpora naranja, canela y ajonjolí, dándole u sabor muy especial y propio de la zona. Su preparación es muy sencilla, puedes preparar la masa con los niños y que ellos la mezclen, aunque debe ser un adulto quien fría los pestiños.

Pestiños andaluces. Receta de Semana Santa, Carnaval o Navidad

Ingredientes

  • 500 gr. de harina
  • 250 ml. de vino blanco
  • 130 ml. de aceite de oliva
  • 50 gr. de ajonjolí
  • 3 cucharaditas de canela molida
  • 1 limón o naranja
  • Aceite (de oliva o girasol, para freír)
  • Sal

Preparación de los pestiños andaluces

1. Pon los 130 ml. de aceite de oliva en una sartén con la cáscara del limón o la naranja (quitando la parte blanca, porque amarga). Cuando el aceite esté caliente retíralo del fuego y resérvalo.

2. En un bol, mezcla la harina con un pellizco de sal, el vino blanco, el ajinjolí y la canela. Cuando el aceite esté templado incorporarlo y mezclar bien la masa.

3. Deja reposar la masa durante una hora. Después, extiéndela sobre una superficie aceitada, dejándola muy fina, y corta la masa dándole la forma que prefieras.

4. Calienta la sartén con aceite abundante a fuego medio. Fríe los pestiños moviéndolos para que se hagan por igual, hasta que estén dorados.

5. Dejar que escurran sobre un plato con papel de cocina, espolvoréalos con azúcar mientras están calientes.

Aquí tienes más recetas de Carnaval para niños y tradicionales recetas de Semana Santapara niños.

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Cómo explicar el cambio de hora a los niños

El cambio de hora y los niños

Vilma MedinaDirectora de Guiainfantil.com

Qué difícil es explicar el cambio de hora a los niños, especialmente a los más pequeños de la casa. Son ellos los más afectados porque tienen una capacidad menor de adaptación.

¿Cómo explicas el nuevo horario a tu hijo? Difícil tendrán los padres que tienen hijos pequeños. Para ellos, el cambio de hora no les dice nada. Temprano, estarán saltando en la cama de sus padres o diciendo en voz bajita en sus oídos: “mamá, papá, ya no tengo sueño”.

Cómo explicar el cambio de hora a los niños

Los niños y el cambio de hora

“Mamá, ya tengo hambre”. Eso dirán muchos niños que aún no aprendieron eso de las horas o que suelen despertar, sea día de semana, sábado o domingo, a la misma hora de siempre. El cambio de hora, afecta más a los niños y a las personas mayores, porque ellos tienen una capacidad menor de adaptación que los demás. El retraso de la hora supone un cambio en la intensidad y la duración de la luz del día, que puede provocar una sensación de cansancio, fatiga, cambios de humor, falta de concentración, molestias en la cabeza y somnolencia. Al fin y al cabo es como si viviéramos un pequeño o mini “jet lag”.

Cada niño es único y así lo es también en su forma de adaptación a nuevas situaciones como el cambio de casa, de transporte, de horarios. Hay niños que se adaptan rápidamente y hay otros que pueden tardar hasta 3 o 4 días en habituarse a la nueva situación. Cuando mi hija era muy pequeña solíamos cambiar todos los relojes de la casa en la tarde anterior al cambio. Así ella ya tenía que irse a su cama a dormir ya con el nuevo horario. Y funcionaba.

Lo bueno del horario de verano es que amanecerá una hora antes, aunque por la tarde, perderemos una hora de luz. Hay que tener en cuenta que el nuevo horario nos permitirá hacer más deporte, dar un paseo o estar en el parque con los niños hasta la hora de cenar. Y lo bueno del horario de invierno es que el día del cambio, duermen una hora más…. Así que esta semana hay que tener un poquito más de paciencia con los niños. Puede que estén más inquietos, no le apetezca comer una hora más tarde y que su sueño esté más alterado. Serán algunos días y nada más.

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Los beneficios de caminar en los niños

Los beneficios de caminar en los niños

Por qué los niños también deben salir a caminar

La sociedad en la que vivimos promueve la vida sedentaria no solo de los adultos, sino también de los más pequeños. Hoy en día, los niños prefieren quedarse en el sofá con la tablet o con la consola y se olvidan de salir a jugar al aire libre. Las consecuencias de este sedentarismo se observan directamente en la salud.

Por eso estamos buscando propuestas saludables y alternativas de hábitos que mejoren la calidad de vida de nuestros pequeños. Además de alentar a los niños a que practiquen algún deporte varios días por semanas, también podemos inculcarles el hábito de caminar, que tiene múltiples beneficios.

Por qué deben salir los niños a caminar

Niña camina con perro

Inculcar a los niños el hábito de caminar no debería resultarnos tan difícil. Podemos introducir la actividad con pequeños gestos como ir andando al colegio en la medida de los posible o dedicar un tiempo cada tarde a un paseo en familia. Porque los beneficios de caminar para los niños son muchos.

1. Caminar es una de los mejores ejercicios para combatir la obesidad infantil, además de que estaremos creando un hábito para toda la vida. Al ser una actividad sencilla, caminar es apropiado para todos, niños, adultos y mayores independientemente de su condición física.

2. Uno de los mayores beneficios de caminar se observa en la salud física, mejorando la resistencia, la agilidad y cuidando de la salud cardiovascular. La capacidad pulmonar también se ve beneficiada con este gesto tan sencillo como salir a andar cada día.

3. Es una de las actividades físicas más completas, porque caminar no deja de ser un ejercicio aeróbico que además es gratuito y cuenta con todos los beneficios de estar alaire libre.

4. El estado de ánimo también se ve mejorado con una caminata, especialmente si se puede hacer en un bosque o en la playa. No podemos olvidar que el senderismo es una de las actividades preferidas por los niños y una buena oportunidad para descubrir la naturaleza.

5. Andar a paso ligero una media hora cada día también mejora el rendimiento escolaren los niños, favorece la concentración, mejora la capacidad de aprendizaje y estimula la imaginación.

6. Esos niños que ya sufren de estrés a edades tempranas encuentran en este ejercicio de caminar uno de sus mejores aliados porque promueve la relajación y les enseña a respirar correctamente.

7. Si además la caminata se hace en familia, es una de las mejores oportunidades para fomentar la charla familiar y crear vínculos de complicidad entre toda la familia.

Laura Vélez. Redactora de Guiainfantil.com